CAST / GAL

La pluma del destino
macingelmo, 51, Salamanca

Finalista

En un rincón del patio, Mateo descubrió una pluma blanca. La levantó, observándola como si guardara un secreto. “Es del destino”, susurró su abuela, siempre tan sabia. Desde ese momento, cada vez que tenía dudas, la pluma lo guiaba: en los juegos, en las decisiones, en los momentos de silencio. Años más tarde, la perdió. Pero al mirar en su interior, comprendió: el destino no era la pluma, sino la confianza que ella le inspiraba. Porque a veces, lo que pensamos que debemos encontrar afuera, ya reside en nuestro corazón.
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