El pasillo de los yogures
Abel, 37, A Coruña
A veces cuando me siento perdido doy vueltas por el supermercado. Me produce una cierta tranquilidad, es como disolverme en el vacío. Las luces blancas, el hilo musical, todo impoluto, el personal reponiendo las frutas, sacando el pan, colocando cada cosa en su estante, ensimismados en su tarea y siempre dispuestos. "Mire, perdone...", le digo a una empleada de repente, "me podría decir... ¿dónde puedo encontrar el sentido de estar vivo?". Me mira extrañada, a cuántos locos como yo tendrán que atender cada día, parece decir su cara. Muy amablemente me responde: "Al fondo, en el pasillo de los yogures".