CAST / GAL

Día a día
Ángeles Vázquez, 51, Madrid

El autómata era la atracción que más destacaba en la feria. Eché la moneda con el corazón a mil por hora, convencido de que me descubriría lo que depararía el futuro. Intenté concentrarme en el trabajo y el amor, pero por mi cabeza desfilaban viajes, hijos y coches. Sus engranajes se movieron con el ruido del óxido y el polvo que cuesta tanto desprender como el tiempo que se lleva acumulando; de sus entrañas surgió una tira de papel: «El futuro está escrito. Tendrás que ir leyéndolo».
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