CAST / GAL

El destino escribe en la pared
ESTHER, 67, PONTEVEDRA

Dos décimas en su nota le impedían vestirse con toga, dos décimas que la sumían en un futuro incierto y gris.
Mientras deambulaba por calles ajenas y desconocidas, un descolorido grafiti se apiadó de su tristeza llamando su atención: "de qué sirve que la fe mueva montañas si no tenemos el valor de conquistarlas". . .
Con determinación entró en el Conservatorio Superior de Música aferrada a la funda de un sueño y, pacientemente, aguardó turno en la fila de aspirantes. Tiempo después, el mundo enmudecía para escucharla.
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