CAST / GAL

La máquina de escribir
Teresa, 41, Valladolid

Me encontré la máquina de escribir ahí, en un mercadillo, como si fuera basura. La vieja que me la vendió por solo cinco euros me dijo que tuviera cuidado cuando pulsase la R porque la vida se reiniciaba en algún punto impreciso donde había pasado algo importante y yo por supuesto no la creí. Cargué con ella, pero por el camino no dejaba de pensar en Víctor. Nunca tuvimos nada, ni siquiera nos besamos porque el día que íbamos a quedar murió en un accidente de moto, con veinte años. Así que, pulsé la R.
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