Fluir.
LobaRoja, 53, Valladolid
El sol despierta rasgando el velo de la noche, avanza sin prisa porque no conocer su sendero, sus luminosos y alegres rayos saludan a la aurora. A lo lejos el agua del río fluye cristalina y musical, entonando su misterioso canto a pesar de ignorar el mar. Una brisa suave juega con las ramas de un árbol susurrando al aire un murmullo que dice: ¡Reid!, ¡Cantad! ¡Amad! porque de un niño es el mando de este eterno juego que entreteje los hilos sutiles que todo lo mueven en una ensoñación cósmica sin principio ni final.