CAST / GAL

Xota de salvación
Rumaxa, 37, Santiago de Compostela

Descubrí aquella mentira frente al Atlántico. El viento de Fisterra dolía más que su traición. Me senté sola, rota. Entonces, él empezó a tocar. Un clarinete sin escenario, con voz de calma. Se sentó a mi lado. No preguntó nada. No hizo falta. Desde entonces, cada nota suya es casa. Fue él quien me rescató sin saberlo. Dicen que el destino tiene formas raras. El mío soplaba una xota dulce sobre la arena de Carnota.
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