Invertido
Jesús Manuel, 49, Esteiro
No fue destino romperse el cruzado izquierdo intentando una cuchara sobre el arquero. Cinco años después pilotaba una planeadora de Matanzas a Cayo. Desembarcó uno con casaca y devolvió la barbarie del expolio con un tiro que ensangrentó al facha Liberto; caprichosa la invertida historia que los sedientos de dios llaman destino. Ahora se dedica, encubierto por bruma de años de lucha clandestina humilde, a surcar la tierra quemada de cualquier guerra fraterna, sigue aves desde ojos húmedos, nada en un gélido mar huérfano hacia la franja sepultada agonizando Libertad, hasta un morlaco sin banderas.