CAST / GAL

La última estación
Miguel Espejo, 63, Valladolid

Después de pasar más de veinte años en una estación donde el tiempo parecía haberse detenido, descubrí que los relojes volvían a funcionar. Crucé un misterioso pasillo cuyas puertas me devolvían a los momentos que habían marcado mi vida. Detrás de una de ellas me esperaba el niño que fui. Caminamos juntos entre recuerdos, silencios y despedidas hasta que comprendí que nunca había dejado de buscarlo. Cuando cerré la última puerta, los relojes volvieron a latir. Entonces vi llegar el tren que llevaba más de veinte años esperando.
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