Mahmoud no quiere ir a la guerra
Julio César, 37, Pontevedra
Primer día de Mahmoud haciendo la compra él solo. Sus padres, que lo adoptaron de un campamento de refugiados cuando sólo tenía ocho años, empezaron a darle más responsabilidad.
Por los pasillos recordó las largas caminatas hasta el pozo de agua potable más cercano, las interminables jornadas con sus hermanos en la plantación o la larga huida de noche, escapando de los milicianos que iban a poner un fusil en su mano.
Estaba destinado a matar y morir y unos padres solidarios hicieron de escoger la mejor fruta o elegir sólo un dulce el mayor de sus problemas diarios.
Por los pasillos recordó las largas caminatas hasta el pozo de agua potable más cercano, las interminables jornadas con sus hermanos en la plantación o la larga huida de noche, escapando de los milicianos que iban a poner un fusil en su mano.
Estaba destinado a matar y morir y unos padres solidarios hicieron de escoger la mejor fruta o elegir sólo un dulce el mayor de sus problemas diarios.