Depende
Susana Coladas, 61, Vigo
Ella desayunaba, pero la leche de avena estaba estropeada.
Decidió tirarla, se fue sin desayunar. Ese día la ascendieron. Se casó con un compañero y tuvieron dos hijos.
Decidió beberla, enfermó tres días, se apuntó a guitarra y hoy da conciertos por el mundo.
Decidió salir a comprar otra, llegó tarde, ascendieron a otra persona. Creó su propia empresa, se casó con su asesor y tuvo una hija.
La leche de avena estaba buena, la bebió sin pensar. Llegó puntual, su jefe no reparó en ella. Sueña con emprender.
Conclusión: el destino depende de la leche de avena del desayuno.
Decidió tirarla, se fue sin desayunar. Ese día la ascendieron. Se casó con un compañero y tuvieron dos hijos.
Decidió beberla, enfermó tres días, se apuntó a guitarra y hoy da conciertos por el mundo.
Decidió salir a comprar otra, llegó tarde, ascendieron a otra persona. Creó su propia empresa, se casó con su asesor y tuvo una hija.
La leche de avena estaba buena, la bebió sin pensar. Llegó puntual, su jefe no reparó en ella. Sueña con emprender.
Conclusión: el destino depende de la leche de avena del desayuno.