EL DESTINO EN UN PAQUETE DE YOGURES
JUAN JOSÉ, 61, Ávila
La anciana no alcanzaba al estante de arriba y tuve el impuso de ayudarla. "¿Es este el que quiere, señora?" Dije, señalando un paquete de yogures. "Sí, muy amable, señor", respondió, volviendo sonriente hacia mí. Al verme, su sonrisa quedó congelada. Intentó decirme algo, pero de su boca temblorosa solo salieron palabras inconexas: "Pero... no... hijo...no... tú..." Pensé que era una pobre anciana demenciada. Sonreí amablemente y puse la caja de yogures en su carrito. Entonces, con fuerza inusitada, me sujetó del brazo, murmurando: "Es.. el... destino.. el destino".
Del bolso, temblando, sacó una desgastada foto y me la mostró.
Del bolso, temblando, sacó una desgastada foto y me la mostró.