Inhalarte
Pablo, 27, Salamanca
Hoy me rozaste con una palabra y no supe cómo seguir respirando. Tu voz se me quedó en el pecho como un incendio dulce, como un “te quiero” que no se atreve a nacer.
No te amo. Te necesito con la urgencia de un corazón que no aprendió a latir sin el tuyo cerca.
No sé cómo cabes tanto en mi alma, si apenas cruzamos dos miradas y ya siento que estoy hecho de ti.
Dime que también te tiemblan las manos cuando me piensas.
Dime que, si me beso contigo, nunca se nos pasa.
No te amo. Te necesito con la urgencia de un corazón que no aprendió a latir sin el tuyo cerca.
No sé cómo cabes tanto en mi alma, si apenas cruzamos dos miradas y ya siento que estoy hecho de ti.
Dime que también te tiemblan las manos cuando me piensas.
Dime que, si me beso contigo, nunca se nos pasa.