ALMAS GEMELAS
Víctor Saiz, 61, BURGOS
¿Por qué tuvimos que cambiar?
Nos parecíamos tanto que sabíamos que éramos el uno para el otro. Nuestro cariño es inquebrantable, habíamos dicho en el momento en que descubrimos que incluso nacimos el mismo día. Aunque vinieran otros a rogarnos su amor, no traicionaríamos lo nuestro. Creíamos que ni la muerte podría separarnos.
Pero el cambio nos arrolló y nos volvimos mezquinos. Nos miramos midiendo nuestro valor al peso cuando el abogado, anticipando nuestra codicia, manifestó: “Su madre murió sin testamento.”
Nos parecíamos tanto que sabíamos que éramos el uno para el otro. Nuestro cariño es inquebrantable, habíamos dicho en el momento en que descubrimos que incluso nacimos el mismo día. Aunque vinieran otros a rogarnos su amor, no traicionaríamos lo nuestro. Creíamos que ni la muerte podría separarnos.
Pero el cambio nos arrolló y nos volvimos mezquinos. Nos miramos midiendo nuestro valor al peso cuando el abogado, anticipando nuestra codicia, manifestó: “Su madre murió sin testamento.”