CAST / GAL

Nadie me dijo
Mónica, 54, Oleiros

Mi destino quedó sellado la primera vez que abriste tus ojitos negros y comprendí que no podría amarte de otra forma, menos feroz, más en calma.
Que querría robar tu sufrimiento, hacerlo mío, despojarte de él. Dejar que tus heridas laceraran mi piel, sin llegar a rozar la tuya.
Que siempre acudiría a secar tus lágrimas, a llorarlas como mías, a celebrar tus sonrisas.
Nadie me dijo que sería así cuando te sostuve en brazos y tus ojos ardientes se encontraron con los míos y todo eran promesas. Nadie me dijo que mi amor inmenso, a veces no sería suficiente.
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