CAST / GAL

Marcha, que tienes que marchar
Cárol, 28, A Coruña

Las cosas impredecibles no precisan de reloj. Una mirada por la ventana, la lluvia, el cielo gris y un paraguas. Lluvia en Berlín. El gris del hormigón. Las nubes que lo abrazan todo. La ventana por la que observaba si una de esas nubes podría contener la llave de su porvenir. Como su reflejo en el espejo, que le devolvía siempre una mirada parlante: "tienes que cambiar". Cambiar de dirección, de país, de apartamento, de sombrero. Cambiar. El destino impredecible que un día le prometió un hogar ahora la ahogaba en silencio. Marcha, que tienes que marchar.
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