La vida tiene un precio.
LuisM, 64, Xixón
Regreso al pueblo despues de mucho tiempo y, al doblar el lineal del Súper, me encontré con la chica, ya señora, que yo había estado adorando platónicamente durante mi adolescencia y juventud.
Con el arrobo, instintivamente cogí un paquete de yogures chocolateados y los deposité en el carro, ¡que estúpido, pensará que soy un inmaduro!
Recién divorciado, tenía el corazón tan acelerado que no podía articular palabras con sentido. Cuando se acercó un niño de unos cinco años, ella me dijo: se llama Luis, como tu, me hubiese gustado que fuera tuyo.
Yo, aún cobarde, no supe que decir.
Con el arrobo, instintivamente cogí un paquete de yogures chocolateados y los deposité en el carro, ¡que estúpido, pensará que soy un inmaduro!
Recién divorciado, tenía el corazón tan acelerado que no podía articular palabras con sentido. Cuando se acercó un niño de unos cinco años, ella me dijo: se llama Luis, como tu, me hubiese gustado que fuera tuyo.
Yo, aún cobarde, no supe que decir.