El paraíso
Helena, 54, Ourense
Y me fui para el pueblo...
Descubrí todo lo bonito que tiene una aldea y todo lo prescindible que tiene una ciudad.
Atardeceres increíbles, tranquilidad, vecinos que te llenan la nevera con el fruto de su trabajo y esfuerzo; que no llaman a la puerta para entrar, porque cada casa del pueblo es la casa de todos.
El cantar de un gallo , los ladridos de un perro, los grillos en el silencio absoluto del final del día. El deseo de que llegue mañana para ver el amanecer, en un paraíso donde yo me quiero quedar para siempre.
Descubrí todo lo bonito que tiene una aldea y todo lo prescindible que tiene una ciudad.
Atardeceres increíbles, tranquilidad, vecinos que te llenan la nevera con el fruto de su trabajo y esfuerzo; que no llaman a la puerta para entrar, porque cada casa del pueblo es la casa de todos.
El cantar de un gallo , los ladridos de un perro, los grillos en el silencio absoluto del final del día. El deseo de que llegue mañana para ver el amanecer, en un paraíso donde yo me quiero quedar para siempre.