Cien
Queiroga, 39, BARDAOS (SANTA MARIA-SAN SADURNIÑO)
Durante años, el cartel de la entrada fue perdiendo números.
143 habitantes.
121.
108.
99.
El pueblo se acostumbró a contar persianas cerradas, huertas abandonadas y sillas vacías en las fiestas.
Hasta que nació Lara.
El alcalde subió con una escalera, un pincel y una sonrisa que no le cabía en la cara. Debajo del nombre del pueblo pintó:
100 habitantes.
Aquella tarde no repicaron las campanas por nostalgia, sino por bienvenida.
Y todos entendieron que, a veces, un cambio pesa tres kilos y llora.
143 habitantes.
121.
108.
99.
El pueblo se acostumbró a contar persianas cerradas, huertas abandonadas y sillas vacías en las fiestas.
Hasta que nació Lara.
El alcalde subió con una escalera, un pincel y una sonrisa que no le cabía en la cara. Debajo del nombre del pueblo pintó:
100 habitantes.
Aquella tarde no repicaron las campanas por nostalgia, sino por bienvenida.
Y todos entendieron que, a veces, un cambio pesa tres kilos y llora.