Boda nocturna
Teresita, 76, Valladolid
Era una noche extraña, la luna intentaba iluminar. La oscuridad bosquejaba un escenario desconocido. La falda del vestido negro de la novia se movía por el viento. Ya eran esposos. Pedro la miró, casi no la conocía, la había visto sólo dos veces: una, en el locutorio del convento, y otra, en el torno. Era muy bonita, sin lugar a dudas. Las sombras nocturnas jugaban con los cuerpos. Los dos temblaban. No se habían besado. Estremecida noche.