Sobriedad.
Nomenome, 50, Zamora
—¿Y Paco, qué tal está, se cuida?
—¡Ay, hija! Ahora hay que cuidarse de él. Desde que dejó de beber no dice una verdad por si recae. Me suelta: "Mira que eres fea, ¿hacemos la cama?". Así que no sé qué es peor. En misa lo he dejado. Yo salí cuando al dar la paz mandó a Eustaquio al infierno.
—¡Ay, por favor! —rió Clotilde.
—Mira, allí sale del bar.
Fue decirlo y Clotilde salió disparada al dispensario:
—¡Que no llego!
Paco, al verla, gritó:
—¡Espera! ¡Ten clínex, que no hay papel!
—¡Ay, hija! Ahora hay que cuidarse de él. Desde que dejó de beber no dice una verdad por si recae. Me suelta: "Mira que eres fea, ¿hacemos la cama?". Así que no sé qué es peor. En misa lo he dejado. Yo salí cuando al dar la paz mandó a Eustaquio al infierno.
—¡Ay, por favor! —rió Clotilde.
—Mira, allí sale del bar.
Fue decirlo y Clotilde salió disparada al dispensario:
—¡Que no llego!
Paco, al verla, gritó:
—¡Espera! ¡Ten clínex, que no hay papel!