Hazlo, con miedo, pero hazlo
Iñaki, 40, Navatejera, León
Samuel temblaba al borde de la puerta, las manos sudorosas, el corazón disparado. Toda su vida había huido, encerrado tras los muros de la ansiedad, preso en la cárcel de su propia mente. Pero ese día, con el mundo aguardando al otro lado, dio un paso. Uno pequeño. Luego otro. Su destino no estaba escrito en sus miedos, sino en su voluntad de desafiarlos. Y así, caminando entre sus propios temblores, fobias y fantasmas, comenzó a forjarse a sí mismo.