Al alfarero.
alicio., 29, A Coruña
Toqué aquel cuero de terracota y escamas de sal que, desde hacía escasos diez minutos, ya no era mío. Abandoné el espacio que presenció final, moldeado y principio. Es raro el adiós; nunca percibí tanto barro en aquel sitio.
Y mientras caminaba, sin rumbo fijo, con el corazón de polvo batido, recordé que ya nos separó en una ocasión el irónico destino. Celosa de ti, de tu dogma esmaltado y místico, desconozco en qué creer; pero si manejase mi sino, elegiría el libre albedrío y ser porcelana contigo...
Y mientras caminaba, sin rumbo fijo, con el corazón de polvo batido, recordé que ya nos separó en una ocasión el irónico destino. Celosa de ti, de tu dogma esmaltado y místico, desconozco en qué creer; pero si manejase mi sino, elegiría el libre albedrío y ser porcelana contigo...