El destino de los gatos
Ángela, 23, Tudela De duero
Alguien había caído desde una ventana... Ella se acercó, allí trabajaba, aquella planta que señalaban era la de su empresa y la ventana por la que había caído era la de su oficina. Se acercó porque pensó que conocería a la víctima, pero la verdad era que le podía el morbo como a todos:
-No se acerque, jovencita -le dijeron- Todos conocemos el destino de los gatos curiosos.
Pero ella no le escuchó, siguió caminando hasta ver su bolso tirado en el suelo, su vestido manchado de sangre y su cabeza rota contra el pavimento.
-No se acerque, jovencita -le dijeron- Todos conocemos el destino de los gatos curiosos.
Pero ella no le escuchó, siguió caminando hasta ver su bolso tirado en el suelo, su vestido manchado de sangre y su cabeza rota contra el pavimento.