El despertar de una mirada
Alma de Cántaro, 44, Irixoa (A Coruña)
Cada mañana, su madre le hablaba y el mundo le respondía con silencio. Su pequeña habitaba en un universo de luces y sonidos que nadie más parecía entender.
Aquel día, mientras una extraña hacía preguntas y observaba sus movimientos buscando respuestas, la pequeña levantó su mirada y se encontró con los ojos de su madre. No fue un instante cualquiera. Fue el despertar de una mirada. A veces los grandes cambios llegan sin hacer ruido, escondidos en un gesto que solo el corazón sabe reconocer.
En ese instante ambas descubrieron que había caminos capaces de unir incluso los silencios.
Aquel día, mientras una extraña hacía preguntas y observaba sus movimientos buscando respuestas, la pequeña levantó su mirada y se encontró con los ojos de su madre. No fue un instante cualquiera. Fue el despertar de una mirada. A veces los grandes cambios llegan sin hacer ruido, escondidos en un gesto que solo el corazón sabe reconocer.
En ese instante ambas descubrieron que había caminos capaces de unir incluso los silencios.