Claroscuro
Indra, 28, Vigo
En esos días brillantes y soñadores que todos tenemos, creo en el destino como una fuerza maleable, que con nuestros actos podemos conseguir y cambiar todo lo que nos propongamos.
Pero en esos días más grises y aciagos, me doy cuenta de que hay variables que no se pueden controlar. El país, la sociedad o la familia en la que nos ha tocado nacer no son negociables. Es ese misterioso poder el que elige por nosotros.
¿Es, entonces, el destino tan desconocido como creemos? ¿O es tan predecible que asusta?
Pero en esos días más grises y aciagos, me doy cuenta de que hay variables que no se pueden controlar. El país, la sociedad o la familia en la que nos ha tocado nacer no son negociables. Es ese misterioso poder el que elige por nosotros.
¿Es, entonces, el destino tan desconocido como creemos? ¿O es tan predecible que asusta?