Lo que el niño intuía
Papageno, 57, Sarria
La piel de pergamino y la mirada cansada del viejo recordaban el eco de sus propias preguntas, que rebotaban entonces en el pozo de la niñez. ¿Adónde iría el camino? El camino fue, con sus bifurcaciones y sus cruces, un simple transitar. El destino lo llevó a un pueblo idéntico a otros, a una vida tan común y corriente como la del vecino. Los sueños de antaño, aquellos vuelos de pájaro, se habían quedado en el nido, sin más pretensión que la de haber sido una ilusión. El círculo se cerraba: el viejo ahora sabía lo que el niño intuía.