ZÍNGARA SIN DESIERTO
Ajo, 52, El Hoyo de Pinares
Llegó como llega la arena, sin ruido pero con aroma.
No pretendía pasar desapercibida, y presumía de haber cobijado en sus sueños a los más tristes y a los más cómicos, a los más cuerdos y a los más locos.
Pero, pocos se fijaban en sus tobillos desnudos vestidos de cascabeles, o en sus ojos sin desierto con un brillo tierrahierbamar.
Nadie supo de dónde venía, ni el porqué apareció, pero lo cierto es que cada vez que cogía la pluma, con su escritura era capaz de sanar el alma.
No pretendía pasar desapercibida, y presumía de haber cobijado en sus sueños a los más tristes y a los más cómicos, a los más cuerdos y a los más locos.
Pero, pocos se fijaban en sus tobillos desnudos vestidos de cascabeles, o en sus ojos sin desierto con un brillo tierrahierbamar.
Nadie supo de dónde venía, ni el porqué apareció, pero lo cierto es que cada vez que cogía la pluma, con su escritura era capaz de sanar el alma.