CAST / GAL

La opresión
Nuria, 50, Santiago de Compostela

Mi destino fue siempre dedicarme a los cuidados y al hogar. Nunca tuve decisión ni mis opiniones fueron tomadas en serio. Lo único que se esperaba de mí es que crease un entorno agradable, una actitud sumisa, cuidar mi físico. Nunca me dieron la oportunidad de desarrollar una carrera, y cualquier intento de rebeldía podía tener graves repercusiones: la violencia o, como les pasó a muchas, ser privadas de libertad en una institución. Ahora que he llegado a la vejez me alegro de que las cosas vayan cambiando, pero no debemos relajarnos. Que nacer mujer no limite tu destino.
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