Rendirse no es opción
Rachel, 50, Bembibre (León)
Nunca pensó que aquello fuera a sucederle... Aquella colisión, olor a gasolina, sangre, luces… No se acordaba de nada más... El cambio colapsó su mente, cuando despertó y se vio sin piernas... Las lágrimas surcaron su rostro, pero a la vez que afloraba una sonrisa… Ya no tenía vida, antes se la arrancó el destino cuando tuvo que despedirse del amor de su vida... Ahora ya tenía una razón por la que luchar, por la que subsistir a un futuro relegado a sus 4 ruedas… Estaba destinado a regalárselo a ella... Se lo debía... Rendirse no era opción…