Perseverancia
Lotte, 26, A Coruña
Era invierno. Cuando llegué, del cuidado jardín de mi madre únicamente quedaban plantas muertas, y de la casa donde crecí, un puñado de escombros.
Me arrepentía de no haberla visitado antes. De ella solo tenía un libro que me había prestado, donde se había dejado una de las muchas flores que prensaba en sus ratos libres. Ella era ese tipo de persona.
Mientras me daba la vuelta para irme, algo me llamó la atención por el rabillo del ojo. Una única mancha de color, el primer diente de león del año.
Levanté la mirada al cielo. La primavera comenzaría pronto.
Me arrepentía de no haberla visitado antes. De ella solo tenía un libro que me había prestado, donde se había dejado una de las muchas flores que prensaba en sus ratos libres. Ella era ese tipo de persona.
Mientras me daba la vuelta para irme, algo me llamó la atención por el rabillo del ojo. Una única mancha de color, el primer diente de león del año.
Levanté la mirada al cielo. La primavera comenzaría pronto.