EL INFORMÁTICO INSOLENTE
S. Pombo, 53, Santiago de Compostela
—Seguro que era una tontería pero soy un desastre con la informática.
—Se nota.
Me descolocó la impertinencia.
—Los ordenadores dicen mucho de sus dueños—aclaró—algunos me ruegan que los rescate.
No supe descifrar su sonrisa cuando guardó mis cincuenta euros. Cerré la puerta sin corresponderle.
—¡Se nota...!—imité su voz engolándola exageradamente.
—Señor ordenador: ¿Le has hablado de mí? —golpeé la tecla de encendido y abrí el Spotify.
Changes, Bowie.
Repasé fotos, carpetas, correos, mi historial de Google:
Nada interesante.
Changes, Bowie
Suspiré.
Nada interesante.
Escribí un whatsapp:
—¿...y a las personas... también las rescatas?
—Se nota.
Me descolocó la impertinencia.
—Los ordenadores dicen mucho de sus dueños—aclaró—algunos me ruegan que los rescate.
No supe descifrar su sonrisa cuando guardó mis cincuenta euros. Cerré la puerta sin corresponderle.
—¡Se nota...!—imité su voz engolándola exageradamente.
—Señor ordenador: ¿Le has hablado de mí? —golpeé la tecla de encendido y abrí el Spotify.
Changes, Bowie.
Repasé fotos, carpetas, correos, mi historial de Google:
Nada interesante.
Changes, Bowie
Suspiré.
Nada interesante.
Escribí un whatsapp:
—¿...y a las personas... también las rescatas?