Huellas
María, 56, Vigo
Llegando a la cumbre, cerca del final de mí viaje, contemplo el paisaje de mi larga vida, cual si fueran valles, precipicios, desiertos, bosques...
De todo hubo en mis andares, creo que decididos por mí. Incluso aquellos en que intuía algo fatal jamás culpé al destino, él no decide mi vida, más bien yo decido mi destino.
Desde el observatorio de mi ancianidad veo el trayecto de infinitos puntos de colores; los negros me inquietan, busco en los entresijos de la memoria hasta hallar el primer paso de la gran negrura.
Un mal paso pero un paso mío al fin.
De todo hubo en mis andares, creo que decididos por mí. Incluso aquellos en que intuía algo fatal jamás culpé al destino, él no decide mi vida, más bien yo decido mi destino.
Desde el observatorio de mi ancianidad veo el trayecto de infinitos puntos de colores; los negros me inquietan, busco en los entresijos de la memoria hasta hallar el primer paso de la gran negrura.
Un mal paso pero un paso mío al fin.