“De vuelta”
Ronsel, 36, O Porriño
Primero cambió la cuna por una cama. Después, los juguetes por libros; los pósteres por paredes vacías. Un día cambió la cama por un sofá.
—Así tendremos habitación de invitados —dijo ella.
Pasaron los años. Su hijo volvió una tarde, apartó el sofá y colocó una cama baja junto a la ventana.
—¿Otra vez vas a cambiar mi habitación? —preguntó ella.
Él acomodó la fotografía de ambos sobre la mesilla.
—Solo un poco, mamá.
Aquella noche durmió allí. La habitación había cambiado muchas veces. Ahora le tocaba cambiar a quién cuidaba de quién.
—Así tendremos habitación de invitados —dijo ella.
Pasaron los años. Su hijo volvió una tarde, apartó el sofá y colocó una cama baja junto a la ventana.
—¿Otra vez vas a cambiar mi habitación? —preguntó ella.
Él acomodó la fotografía de ambos sobre la mesilla.
—Solo un poco, mamá.
Aquella noche durmió allí. La habitación había cambiado muchas veces. Ahora le tocaba cambiar a quién cuidaba de quién.