“CAMBIAR LO INJUSTO”
Cristina, 46, Salamanca
Cuando el destino de las mujeres se perfilaba entre cuidados, hogares y fogones, la abuela aprendió a leer: quería poder ser libre.
Crió varios hijos y abrazó muchos nietos. Pero, en especial, peleó con sonrisas oportunidades para todas y todos: “cuando ya no sepas qué hacer, cambia lo injusto”.
Hoy, la abuela, apenas habla. Es incapaz de reconocer a quienes tanto ha querido. Pese a la viscosidad de sus olvidos y lo frágil de su memoria, en su cabecera siempre un libro: palabras que la arropen en la noche oscura.
Mientras duerme sonríe y en sueños repite: “Cambiar lo injusto”.
Crió varios hijos y abrazó muchos nietos. Pero, en especial, peleó con sonrisas oportunidades para todas y todos: “cuando ya no sepas qué hacer, cambia lo injusto”.
Hoy, la abuela, apenas habla. Es incapaz de reconocer a quienes tanto ha querido. Pese a la viscosidad de sus olvidos y lo frágil de su memoria, en su cabecera siempre un libro: palabras que la arropen en la noche oscura.
Mientras duerme sonríe y en sueños repite: “Cambiar lo injusto”.