LA MECEDORA
JOSE ENRIQUE, 66, ALCEDO DE ALBA
Recuerdo a Jesús recogiendo varas de mimbre para tejer cómodas mecedoras y elegantes canastillas para un afamado almacén.
Ahora, en el mercadillo, cada siete días, si la salud se lo permite, por un módico precio solo vende discretos cestitos.
Luego cuando regresa a casa encaja las monedas al lado del presupuesto de la calefacción y cabila como cuadrar las cuentas.
Jesús casi se desvanece al acomodarse en la mecedora del Centro de Mayores, la reconoce al instante, y frente al ventanal mirando al río, abre la tapa del teléfono para comprobar que un día más nadie le llama.
Ahora, en el mercadillo, cada siete días, si la salud se lo permite, por un módico precio solo vende discretos cestitos.
Luego cuando regresa a casa encaja las monedas al lado del presupuesto de la calefacción y cabila como cuadrar las cuentas.
Jesús casi se desvanece al acomodarse en la mecedora del Centro de Mayores, la reconoce al instante, y frente al ventanal mirando al río, abre la tapa del teléfono para comprobar que un día más nadie le llama.