Memoria Editada
Kamela, 59, Betanzos
Al abrir la de su infancia, notó que el perro de su niñez ya no era negro, sino marrón. El primer beso, antes amargo, ahora sabía a fresa.
Comprendió el truco: su memoria cambiaba los hechos de forma sutil, editando los dolores para hacer el presente más soportable.Hoy abrió la caja de su última ruptura. El llanto se había transformado en un simple adiós.Sonrió aliviado, guardó la caja y entendió que no cambiamos el futuro; cambiamos el pasado para poder seguir caminando hacia adelante.
Comprendió el truco: su memoria cambiaba los hechos de forma sutil, editando los dolores para hacer el presente más soportable.Hoy abrió la caja de su última ruptura. El llanto se había transformado en un simple adiós.Sonrió aliviado, guardó la caja y entendió que no cambiamos el futuro; cambiamos el pasado para poder seguir caminando hacia adelante.