Mi azotea
Tapujo, 33, Ribadavia
Mi sección de carnicería es como un escenario, luminoso y amplio, donde puedo sazonar cada conversación con el cliente. Es mi parte favorita del trabajo.
–El olor a detergente me lleva a la infancia, a la colada recién hecha en la azotea –me contaba Arturo, cliente y amigo. El destino funciona así. Sabes que estás donde debes cuando todo encaja. Es el baile de los sentidos.
La estantería del pasillo de detergentes se había desplomado y los botes, rotos. Yo lloraba porque pasé mucho tiempo en esa azotea. El destino es saber que vuelves a ser niño a veces.
–El olor a detergente me lleva a la infancia, a la colada recién hecha en la azotea –me contaba Arturo, cliente y amigo. El destino funciona así. Sabes que estás donde debes cuando todo encaja. Es el baile de los sentidos.
La estantería del pasillo de detergentes se había desplomado y los botes, rotos. Yo lloraba porque pasé mucho tiempo en esa azotea. El destino es saber que vuelves a ser niño a veces.