Premonición
Pepepin, 44, Madrid
Mis padres se conocieron en un templo budista famoso por sus hortensias. No sé si es en recuerdo de aquel día, o no en el patio sombrío de la casucha destartalada infestada de cucarachas voladoras de mi infancia había una exuberante mata de hortensia azul. Dicen que mientras mi madre que era pintora y primípara estaba en el paritorio, mi padre, quien es actor, leía un guion en la sala de espera. Este es el capítulo 1 de mi vida en el que veo un presagio de mi futuro laboral (en una pinacoteca) y sentimental (el amor a la lectura).