EVOLUCIÓN
PILAR, 64, Quart De Poblet (Valencia)
La nota que encontré en el suelo, junto a la puerta, decía: «No hay tiempo que perder. Ahora o nunca». Nada más. Sin firma ni remitente. ¿Tenía un admirador? Me sentí halagada. Desde hacía tiempo, me sentía tan invisible para todos que mi autoestima parecía de cristal. Tras imaginarme siendo el amor secreto de alguien, pude mirarme de nuevo en el espejo. Vi que necesitaba algunos cambios. Elegí un vestido que me favorecía. Recogí mi pelo en un moño y maquillé mi rostro de manera sutil. El resultado fue tan espectacular que dejó de importarme que mi nombre fuera Jaime.