Grande
Yolanda, 57, León
Cada paso que diste aquel verano del 68 te acercó a mí. Celebrabas que terminaste de cumplir el sueño de tu vida. Por fin tus cuentos se publicaban y llegaban a los lectores que querías, los niños.
Habías perdido al que fue tu hijo durante poquísimos años, solo siete. Y esto te acercaba a él aunque no estuviese. Y por casualidad también a mí como ya dije. El curioso destino hizo que con lágrimas en los ojos yo te pidiera una firma dedicada de tu libro para mi Alma a la que yo también perdí hace siete años.
Habías perdido al que fue tu hijo durante poquísimos años, solo siete. Y esto te acercaba a él aunque no estuviese. Y por casualidad también a mí como ya dije. El curioso destino hizo que con lágrimas en los ojos yo te pidiera una firma dedicada de tu libro para mi Alma a la que yo también perdí hace siete años.