La casa que nos rehace
Miguel Orbe, 60, Madrid
Todo cambia desde que nos mudamos a esta casa. No es tan solo que cada día, al amanecer, las habitaciones varíen en número y en posición, la casa cambia también a todos los que estamos atrapados en ella. Te despiertas siendo un niño o un viejo o una mujer. Al abrir los ojos estás naciendo o muriendo o en mitad. Descubrimos que la única forma de no cambiar era no dormirse, pero además de resultar imposible aguantar más de un par de noches, no servía de nada luchar por permanecer si todos los demás no dejan de cambiar.