El Sonido y La Mirada.
Willy, 66, A Coruña.
En el crepúsculo comenzaste a describir con deleite cada estrella que espiaba la oscuridad de mis pupilas mientras tus oídos a través de mis manos recibían con gozo el lenguaje sonoro de los océanos.
Desde entonces somos átomos que viajan juntos, ametrallando barreras, abriendo los diques de las limitaciones.
Eternamente... Hasta el infinito.
Desde entonces somos átomos que viajan juntos, ametrallando barreras, abriendo los diques de las limitaciones.
Eternamente... Hasta el infinito.