Última mano
Leire, 31, Plasencia
No eligió la baraja, pero sí cómo jugarla. Desprovisto de comodines, su mano venía cargada de tréboles marchitos y corazones rotos. Aprendió a hacer faroles con el alma, a retirarse antes de perderlo todo, y a esperar el momento justo para hacer “all-in” con una sonrisa astuta. Pasó años en partidas amañadas; sus ases eran recuerdos disfrazados de suerte…
Hoy se sienta ante una mesa nueva, con fichas livianas y reglas inciertas. No juega por costumbre, juega por victoria. Porque hay partidas que no se ganan con la mejor mano, sino con el coraje de apostar cuando todos se retiran.
Hoy se sienta ante una mesa nueva, con fichas livianas y reglas inciertas. No juega por costumbre, juega por victoria. Porque hay partidas que no se ganan con la mejor mano, sino con el coraje de apostar cuando todos se retiran.