Mi buen despertar
Barric, 62, Laguna de Duero
Me levanté, a la hora de todos los días, desayuné, me duché, me vestí y salí de mi casa camino del trabajo. No sabía que el destino me tenía reservada una sorpresa inimaginable. Según iba por la calle, al cruzar un paso de peatones, un coche que no frenó a tiempo me arrolló, caí al suelo y perdí el sentido. Desperté dentro de una ambulancia y el enfermero que me acompañaba era mi primer amor, mi amor adolescente al que nunca conseguí olvidar. Ya llevamos 20 años juntos.