Otra versión de mí
Alba, 35, Teo
Ya no era yo, sino una nueva versión de mí, más madura y reflexiva. Aquella chica despistada, preocupada tan solo por su trabajo, su rutina de deporte y su manicura perfecta, ya no era más que un fantasma. Una personita había llegado a mi vida y había evaporado mi egocentrismo. Ahí estaba, acariciándome el brazo con su manita mientras se esforzaba por alimentarse de mi pecho. Ella era la encargada de revolucionar mis días y mis prioridades.