Las semillas del destino
Leire, 31, Plasencia
Nunca creyó en el azar de la inspiración. Por eso, en su bolso siempre llevaba una pequeña libreta, esperando que las escenas cotidianas le evocaran historias no contadas, los paisajes secretos indescifrables y las personas conexiones aún sin explorar. Plasmaba esas ignotas ideas con una custodia ambiciosa de vencer a la página en blanco. Algunas las ignoró, otras las archivó, y unas pocas las sembró con la esperanza de que brotaran con fuerza algún día. Todas ellas eran semillas que el destino le había brindado, aguardando a que cultivara, escribiera y se atreviera a contar lo que nadie más podía.