Un día de campo
Paco Roel, 45, Oleiros
Era la pieza perfecta y venia directamente a mí. Mi primera cacería con el grupo y me encontraba con un gran corzo que cruzaba el bosque.
Agarré bien la escopeta y apunté, era imposible que se escapase. Por la radio, los compañeros me azuzaban a disparar. Cerré los ojos y apreté el gatillo.
Sin embargo de mi escopeta no salió nada, había cargado solo uno de los tubos, y el gatillo no era el del cañón correcto.
El corzo llevaba a su lado una cría, el destino nos salvó a los tres ese día. No volví a cazar.
Agarré bien la escopeta y apunté, era imposible que se escapase. Por la radio, los compañeros me azuzaban a disparar. Cerré los ojos y apreté el gatillo.
Sin embargo de mi escopeta no salió nada, había cargado solo uno de los tubos, y el gatillo no era el del cañón correcto.
El corzo llevaba a su lado una cría, el destino nos salvó a los tres ese día. No volví a cazar.