La máquina
Beatriz, 39, Coruña
Debía darse prisa, el fuego se estaba propagando rápido. Siguió las instrucciones que le habían dado, seleccionó el área afectada y pulsó el botón “Cambiar". El fuego desapareció como si nada, el edificio que hace unos minutos ardía ahora estaba intacto. Parecía cosa de brujería. Un pensamiento se abrió paso en su mente. Apuntó la máquina hacia él, seleccionó su cerebro con cuidado. ¿Einstein? No, mejor. ¿Alguien lo habría hecho antes? Pulsó el botón “Camb…