LOS TRES DESAFIOS
JOSSEA, 67, A CORUÑA
Siempre solía hablar del destino, quizás porque a su vida le faltaba la dirección que tanto ansiaba.
—Hablamos solo de aquello de lo que carecemos—solía decir.
Había leído que los destinos estaban regidos por los sueños, aunque reconocía que eran las creencias las que modelaban los días.
Intentaba poner luz y orden a ese batiburrillo de destinos, sueños y creencias, aunque pocas veces lo lograba.
El olor del amanecer, el desafío del ocaso, los dulces besos, las amables sonrisas, la gratitud desinteresada o la belleza de lo incierto conseguían mostrar todos sus destinos, armonizando y conciliando su vida.
—Hablamos solo de aquello de lo que carecemos—solía decir.
Había leído que los destinos estaban regidos por los sueños, aunque reconocía que eran las creencias las que modelaban los días.
Intentaba poner luz y orden a ese batiburrillo de destinos, sueños y creencias, aunque pocas veces lo lograba.
El olor del amanecer, el desafío del ocaso, los dulces besos, las amables sonrisas, la gratitud desinteresada o la belleza de lo incierto conseguían mostrar todos sus destinos, armonizando y conciliando su vida.